Recuerdas cuando caminabamos agarrados de las manos,
cuando nos recostabamos bajo aquel árbol?
conjugando presentes y pasados
de amores inmortales,
de tan grandes regalos de los dioses.
Mientras el amor de amores perdidos
persiguiendo a mi dulce cupido,
jugabamos a encontrar el sentido
de estos malditos vicios.
No vicios carnales,
porque por amor nos hicierón dioses,
sino por el gran deceo
de tus labios... porque tus labios corrompen.
No corrompen el alma,
corrompen las reglas del Olimpo,
porque tú siendo heredero de Zeus,
te fijaste es esta hija bastarda,
que fue nacida de Atenea...
una hija jamas deceada.
Pero vos acepto a esta mortal,
no por lastima,
ni por necesidad,
sino por que hoy tú ya
me llegaste a amar!